LA REVUELTA DE LOS MAULETS

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Retrato idealizado de Joan Bapitsta Basset, realizado por el pintor Manuel Boix

En el año 1700 murió sin descendencia directa el rey Carlos II. La cuestión sucesoria hispánica se había convertido, incluso antes de la muerte del rey, en un problema internacional. En Europa existía un equilibrio entre la familia Habsburgo y sus dominios y Francia. Sendos partidos en la corte de Madrid presionaban por inclinar la balanza a su favor, así finalmente se designó como sucesor a Felipe de Anjou, nieto del rey Luis XIV de Francia. El padre de Carlos, Felipe IV se había casado en primeras nupcias con Isabel de Borbón, con quien tuvo a la infanta María Teresa. Ésta se casó a su vez con Luis XIV. Felipe de Anjou era por tanto, sobrino nieto del rey Carlos II.

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Retrato de Felipe de Anjou

El emperador alemán Leopoldo I trató de impugnar el testamento. Ya que el candidato inicial había sido José Fernando, nieto de Leopoldo y la infanta Margarita (hermana de Carlos II). Sin embargo el heredero había muerto un año antes y el reino de Austria intentó colocar un segundo heredero, el archiduque Carlos. Este Carlos era hijo de Leopoldo y de su segunda esposa, Leonor de Neoburgo. Por lo tanto ninguno de los dos herederos era familia del rey Carlos.

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Retrato del Archiduque Carlos de Austria

La entronización de los Borbones en la monarquía hispánica fue motivo de preocupación para Inglaterra y Holanda, que temían el fortalecimiento de Francia, no sólo en Europa, sinó también en América. Así estas dos potencias comerciales no dudaron en apoyar a Austria en sus reclamas.

Por lo que respecta a los reinos peninsulares, los reinos de la Corona de Aragón temían la introducción del absolutismo monárquico, que ya se practicaba en Francia y que implicaba el sometimiento de los estamentos a la Corona. Preferían un rey Habsburgo con una tradición de monarquía polisinodial más asentada. En el reino de Castilla se prefería un candidato francés que ayudara a someter Inglaterra y las Provincias Unidas, los cuales se dedicaban a esquilmar las colonias americanas mediante piratas y corsarios.

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Europa ante la Guerra de Sucesión.

A finales del siglo XVII se había consolidado en el reino de Valencia un grupo de campesinos acomodados, dedicados principalmente a la producción de vino, brandy, pasas y seda para la exportación. Las duras contribuciones que imponían los nobles eran vistas por estos campesinos como un obstáculo a su crecimiento económico. Este malestar creciente se había expresado durante la Revuelta de la Segunda Germanía.

Los partidarios del Archiduque Carlos tomaron este descontento hacia su causa, prometiendo una mejora del sistema a cambio del apoyo a su candidato. Existía en el reino una desconfianza hacia los franceses, con quienes había una competencia descarnada por el comercio en el Mediterráneo Occidental. Una creciente comunidad francesa asentada en el reino era vista con preocupación por el artesanado y los comerciantes, ya que les hacían la competencia. Finalmente, se temía que los Borbones en España iban a supeditarse siempre a los intereses y necesidades de Francia.

Un tercer motivo inclinó a los comerciantes y agricultores hacia la causa austríaca. Dado que les estaba vetado el comercio con las colonias americanas, era con los Países Bajos e Inglaterra (principales apoyos de Austria)  con quienes hacían los mayores negocios.

Finalmente el 1701 estalló la guerra. Francia, apoyada por Hungría, diversos estados italianos y alemanes y algunos estados de la monarquía hispánica, se enfrentó a Austria, que contaba con la ayuda del Imperio, el Reino Unido, las Provincias Unidas, Portugal, el Papado y los reinos aragoneses de la monarquía hispánica. El tráfico comercial quedó interrumpido y se incrementaron los impuestos para la guerra, el descontento del artesanado y de los comerciantes iban en aumento.

En este punto aparece Joan Baptista Basset, hijo de un artesando de Alboraia y exiliado en Viena desde la Segunda Germanía. Comandante de las tropas austríacas, desembarcó en el puerto de Altea en el verano de 1705. Se dirigió hacia el norte, prometiendo a su paso la supresión de los derechos feudales a cambio del reconocimiento del rey Carlos. Así fueron cayendo Dénia, Gandia, Xàtiva, Alzira hasta llegar a Valencia. Paralelamente llegan noticias del triunfo del Archiduque Carlos en Cataluña.

Ante esta situación, el virrey y las principales familias nobles huyeron a Castilla. Ante este vacío de poder, Basset se nombró a si mismo virrey e inició una serie de reformas. Entre otros, eliminó los impuestos más impopulares y alentó la persecución de los mercaderes franceses, sospechosos de formar una quinta columna dentro del reino. También se armó una milicia popular, integrada por campesinos y artesanos y que tomaron el nombre de maulets.

Sin embargo, pronto se hizo patente que esta milicia no era rival para el ejército profesional de Castilla. Basset se vió obligado a pedir ayuda al Archiduque, quien envió al general Lord Peterborough y su compañía de ingleses. También envió al conde de Cardona para tomar el control de la situación. Los austriacistas no era menos partidarios del sistema señorial que los franceses y al ver la que había organizado Basset y a fin de granjearse el apoyo de la nobleza, deshizo todas las reformas hechas.

Buena parte de los campesinos se negaron a vovler a pagar rentas y fueron encarcelados. Ante la popularidad que había alcanzado Basset, se le alejó de Valencia. El 27 de junio de 1706, las tropas del Archiduque toman la ciudad de Madrid. Aprovechando la buena noticia, se encarcela a Basset. Pero tal y como se temía, los maulets se alzaron en armas. Ya no era una guerra sucesoria, era también un levantamiento antiseñorial.

Aunque los insurrectos hubiesen podido doblegar la resistencia real, la propaganda del miedo a una invasión borbónica fue más fuerte y se terminó imponiendo la unidad frente a los enemigos. Los maulets tuvieron que claudicar, esperando a que la resolución de la guerra les diera una nueva oportunidad.

El 25 de abril de 1707 las tropas del Archiduque fueron derrotadas en Almansa. El reino de Valencia cayó bajo las tropas francesas, aunque muchas ciudades como Xàtiva o Dénia, sostuvieron una encarnizada resistencia organizada por los maulets. Aún así poco a poco, todo el reino fue cayendo y los maulets, bien optaron por refugiarse en las montañas como bandoleros, bien huyeron al exilio, primero a Cataluña y más tarde a Austria.

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Batalla de Almansa, pintura de Ventura Lirios y Filippo Ballotta.

De esta manera, podemos observar que el bando austriacista no formaba un conglomerado único y que se resquebrajó ante la cuestión del régimen señorial. Este rechazo del sistema quedará de manera latente y volverá a emerger a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. La revuelta fue conducida por el campesinado acomodado, el artesanado, los comerciantes y los profesionales liberales, no se trata pues de una revuelta de la miseria como ha dicho un sector de la historiografia. Al fin y al cabo nos encontramos a ochenta años escasos del estallido de la revolución francesa.

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